Ruido en el hogar

Por mucho que en el día de hoy hayamos realizado grandes avances tecnológicos, hay elementos que seguimos sin poder controlar. Es el caso de las fuentes de ruido que padecemos en nuestro hogar, como el ruido del tráfico, los locales de ocio, los ascensores, los grupos de presión, las calderas, las máquinas climatizadoras (en verano y ahora también en invierno con la implantación de modernas bombas de calor) y, sobre todas las fuentes de ruido, destaca la generada por nuestros queridos vecinos.

Quién no ha soportado a la vecina de arriba andando con tacones a las 07:00 de la mañana (afortunada ella que trabaja), o los queridos mellizos del tercero jugando con el correpasillos, o la lavadora de los vecinos del segundo que no encuentran otro momento para hacer sus quehaceres que a las 23:30, ¡justo cuando queremos descansar! Por no hablar del que produce un vecino virtuoso, o no tan virtuoso, de algún instrumento musical, y es que lo que para algunos pueda parecer música celestial para otros es ruido, esto es, un sonido no deseado, que viene a molestar cuando queremos descansar en el hogar. Los expertos en acústica recibimos numerosas llamadas de vecinos desesperados que no encuentran otra forma de desahogarse que contando lo que sucede a un extraño que por lo menos le comprende. Y es que el ruido producido por la actividad o los comportamientos de los vecinos es mucho más frecuente de lo que podamos imaginar.

Hay muchos sufridores del ruido que educadamente invitan a sus vecinos a que respeten, al menos, unos horarios limitados. Pero la mayoría de las veces los vecinos no son ni tan educados ni tan comprensivos. Solo es cuestión de ponerse en el lugar del otro y comprender que no vivimos solos, que hay que ser conscientes de que los electrodomésticos pueden molestar al vecino, que las 23:00 horas no es una buena hora para poner el lavavajillas y que la televisión con el sistema Dolby Surround igual molesta al vecino que tiene que madrugar, y que con una alfombra en la habitación donde juegan los niños evitaríamos que los vecinos sufrieran el ruido de impacto de los juguetes al caer al suelo… Hay muchas formas de ser civilizado, pero también hay muchas otras formas de ser un energúmeno. Al vecino no solo le queda la opción de aguantarse: hay que procurar que en nuestro hogar el ruido esté dentro de los límites tolerables.

En España contamos con una avanzada legislación contra el ruido, solo hace falta saber aplicarla. Ahí es cuando el afectado recurre a las ingenierías acústicas y, en algún caso, recurra a un abogado especialista en ruido. Los ayuntamientos, la mayoría de las veces, se escudan en la Ley de Propiedad Horizontal para no tener que intervenir en los problemas de ruido entre vecinos.

Por nuestra amplia experiencia en estos casos, podemos decir que los jueces suelen dar la razón al vecino afectado por ruido, siempre que se aporten pruebas objetivas (un peritaje realizado por un técnico competente), pero también podemos decir que la justicia es muy lenta y, para cuando hay una sentencia, el vecino ya ha tenido que recurrir a los ansiolíticos, a la hospitalización o simplemente se ha ido a vivir a casa de un familiar, porque hoy en día es muy difícil cambiar de vivienda.

Hasta que no se padece un problema de ruido no se puede comprender la magnitud del problema, al no poder descansar en tu propio hogar, dormir con sobresaltos, no poder concentrarse en la lectura, hablar tranquilamente por teléfono o simplemente escuchar la televisión.

 

REF: Ruido en el hogar // Stock: Disponible

Consultar